Entrevista: Patricia Severin

Patricia Severín nació en Rafaela, Santa Fe, Argentina, pero vivió muchos años en
Reconquista, al norte de la provincia. Dirige la editorial Palabrava

¿Cómo nace Palabrava?
-Editorial Palabrava nació, hace casi 10 años, para cubrir una necesidad. En ese momento, solo contábamos -en la ciudad de Santa Fe- con la editorial de la UNL, que por supuesto no daba abasto para el requerimiento de tantos escritores y escritoras. Sentimos que debíamos abrir el juego y dar una posibilidad a tantos buenos autores y autoras de nuestra provincia, que no podían acceder a la publicación. Es así como nos iniciamos: el objetivo era visibilizar, y por ende valorizar, a la magnífica literatura que tenemos. Queríamos que pudiese llegue a todos los hogares y a todos los lectores.


¿Su editorial busca producciones con un perfil específico? ¿Ese perfil está marcado por el gusto de los editores o van siguiendo tendencias?
-Priorizamos la escritura de nuestra provincia, pero fuimos ampliando nuestra mirada hacia la literatura argentina, y ahora también a la de otras partes del mundo. No seguimos modas, buscamos esas joyitas que están escondidas en algún libro que aún no tuvo la oportunidad de editarse.


¿Como ven el mercado editorial local?
-Nosotras publicamos narrativa y poesía. No por temática sino por calidad literaria. Y para esto hacemos un trabajo de búsqueda de escritores y escritoras que aún no han tenido demasiadas posibilidades para dar salida a sus textos.

Pregunta inevitable: ¿El rol del libro digital reemplaza a la editorial? ¿o finalmente lo que un editor hace es algo mas que imprimir?¿Hay nichos donde el libro digital predominará?

-Todo hace suponer que el libro digital terminará reemplazando al libro físico. Nosotras apostamos a ambos en esta encrucijada. El editor hace mucho más que imprimir: lee, selecciona, corrige, diagrama, piensa diferentes colecciones para adecuar en ellas cada uno de los diferentes textos, y el resultado de todo ese trabajo culmina con la publicación. El ebook da la posibilidad de que los libros escritos en nuestro país puedan leerse en cualquier parte del mundo, y esta es una ambición valida, no solo para los que escriben sino también para Palabrava, que cree profundamente en el material literario que llega a la editorial.